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Pinciano es la forma culta para referirse a los naturales de la ciudad de Valladolid, o a las cosas pertenecientes o relativas a esta ciudad de España. Sin embargo, este gentilicio se basa en la errónea creencia de que la antigua población romana de Pintia estuvo situada en el solar de lo que hoy es la ciudad de Valladolid.

Pasamos a reproducir aquí, con el permiso de su autor, parte del texto del catálogo de una exposición realizada en su día por el Museo de Valladolid, donde se explica detalladamente como fue que esto tuvo lugar:

“Llamose Valladolid en su principio Pincia”

El historiador valllisoletano del siglo XVII, Juan Antolínez de Burgos, refleja con esta frase la errónea creencia, mantenida entre los siglos XVI y XIX, de que Valladolid se hallaba asentada sobre el solar de la antigua Pintia de los vacceos.

La existencia de esta ciudad era conocida gracias a un geógrafo y matemático griego de la época romana, Claudio Ptolomeo (87-150 d.C.), autor de una Geographia que, incluía una relación de las principales poblaciones entonces conocidas, con sus coordenadas geográficas. Aunque no se ha conservado copia de los mapas que la obra comprendía en origen, a partir de la época renancentista las ediciones de esta Geographia solían venir acompañadas de una cartografía reconstruída a partir de la información contenida en la obra.

La ciudad de Valladolid en el Civitates Orbis Terrarum

El primer testimonio escrito de la identificación de Pintia con Valladolid, se debe al humanista Lucio Marineo Sículo (c.1444-1536), que pasó buena parte de su vida en Castilla y que en 1530 publicó De rebus Hispaníae memorabilíbus (De las cosas memorables de España), versión final de otra obra redactada hacia 1495, donde dice “…una villa, la más noble y más grande de todas las que hay en España, que los españoles llaman Valladolid y muchos varones sabios nombran Pincia”.

Se suele atribuir la identificación de Pintia con Valladolid al célebre helenista Fernán Núñez de Toledo y Guzmánn (c. 1470-1553), “El Pinciano”, que en fecha muy temprana comenzaría a firmar como Fernandus Nugnius Pincianus. Nuestro paisano intervino en la redacción dela Biblia Políglota complutense y llegó a ocupar las Cátedras de Retórica y Griego en las Universidades de Alcalá y Salamanca. Estudioso de la obra de geógrafos romanos como Pomponio Mela y Plinio el Viejo, se conserva de su mano una prolija disquisición sobre como calcular la distancia existente entre las ciudades consignadas por Ptolomeo en distintos meridianos y paralelos.

Fuera o no Pinciano el autor de la identificación entre Pintia y Valladolid, su fama contribuyó sobremanera a  asentar y divulgar la identificación entre ambas ciudades. A partir de 1545 los colofones del impresor vallisoletano Francisco Fernández de Córdoba incluían la indicación “Impreso en Valladolid (Pincia otro tiempo llamada)”, en lo que después sería seguido por otros editores. Hubo además al menos otro famoso humanista vallisoletano que adoptó el sobrenombre de “Pinciano”. Se trata de Alonso López (c. 1457-1627), médico de Maria de Austria, hermana de Felipe II y viuda del emperador Maximiliano II, y autor de un célebre tratado poético de corte aristotélico.

Durante más de cuatro siglos fueron innumerables los diccionarios de tipo etimológico, geográfico e histórico que repitieron una y otra vez frases del tipo “Valladolid… llamóse antiguamente Pincia”. Sin embargo, como ya advirtiera el filólogo y lingüísta Antonio Tovar, querer prestarle a Valladolid el solar de la antigua población vaccea no pasó de ser un ensueño de los humanistas y resultado del afán que éstos tenían por dotar de abolengo clásico a sus localidades nativas.

En estos siglos, tampoco faltaron las voces discrepantes, ya que la ciudad de Pintia aparece mencionada también en otro texto de la época romana: el denominado Itinerario de Antonino, una recopilación de rutas de viaje realizada por la cancillería del emperador a finales del siglo III d.C. Allí Pintia aparece citada como parada de postas en una de las rutas que desde Astorga permitían llegar a Zaragoza, situándose entre otras dos localidades: Tela Rauda. La identificación de Rauda  con Roa de Duero y la falta de acomodo entre la distancia que figura en el Itinerario con la realmente existente entre Roa y Valladolid, llevó a distintos estudiosos a lo largo de los siglos a rechazar la identificación de Pintia con Valladolid. El primero, curiosamente,  fue  un discípulo de Pinciano, Jerónimo de Zurita.

Localización de Pintia entre Tela y RaudaAl llegar la época de la Ilustración diversos eruditos, como Mayans en su Rhetorica (1757), denunciarían el error de de identificar Pintia con Valladolid. Ni siquiera José Mariano Beristáin, editor del Diario Pinciano,  (1787-1788), el primer períodico de nuestra ciudad, aceptaba la ecuación Pincia=Valladolid, pues allí publicó que:

“La ciudad de Valladolid no es población tan antigua, como ilustre y famosa. Ni es decoro suyo que se apoye su nobleza en glorias vanas, teniendo en los fastos auténticos de la Historia de España las verdaderas pruebas de su hidalguía.  No hay cosa más vulgar que poner fundamento de Valladolid sobre las ruinas de la Pincia de Tolomeo”.

Otros como José Cornide o el editor dieciochesco de las obras de Ambrosio de Morales, señalarían incluso que se debía buscar Pintia cerca de Pesquera, en los alrededores del cerro de las Pinzas. Se basaban para ello tanto en el cálculo de las distancias como en la similitud fonética, que podría indicar la perduración del topónimo latino.

Por las mismas fechas y en el ámbito local vallisoletano hay que citar a Rafael de Floranes (1743-1801), autor de una Disertación demostrando no ser Valladolid la antigua Pincia del tiempo de los romanos, que sin embargo no vería la imprenta hasta una fecha tardía como 1890.

A lo largo del siglo XIX, las opiniones de los autores se dividirian entre la identificación tradicional con Valladolid y  la nueva opción de las Pinzas. Esta última recibiría su espaldarazo final gracias a la publicación en 1862 de los Discursos leídos ante la Real Academia de la Historia con motivo de la recepción en esta institución del ingeniero Eduardo Saavedra.

Grupo de visitantes de la Exposición Pública de Valladolid de 1871Por último, a raíz de los descubrimientos arqueológicos que se venían realizando en Padilla de Duero, el historiador Juan Ortega Rubio en su obra Los pueblos de la provincia de Valladolid (1895) reduciría finalmente la Pintia de los vacceos al yacimiento situado en el Pago de Las Quintanas, “cerca de Padilla de Duero y distante 3 kilómetros de las Pinzas”, lo cual las recientes investigaciones arqueológicas han venido a corroborar.

En la actualidad referirse a Valladolid como Pincia resulta un cultismo innecesario. No obstante y gracias a los humanistas, quede para nosotros vallisoletanos el gentilicio de “pinciano” que, como dijímos al principio, sigue aplicándose a los naturales de Valladolid  y a todo lo perteneciente o relativo a esta ciudad.

Bibliografía:

-F. Pérez Rodríguez-Aragón, “Llamose Valladolid en su principio Pincia”, en Eloísa Wattenberg (coord.), Pintia en el Museo de Valladolid, (Cat. Exp.), Valladolid: Amigos del Museo de Valladolid, 2009, pp. 4-8.

Para saber más sobre las investigaciones del complejo arqueológico de Pintia en Padilla de Duero (mun. Peñafiel, Valladolid) se puede visitar la página web del Centro de Estudios Vacceos Federico Wattenberg de la Universidad de Valladolid:

http://www.pintiavaccea.es

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