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Pila de mármol  de forma circular, fondo plano y escasa profundidad (mide 52/54 cm de diámetro por tan sólo 9,6 cm de altura). En su exterior tiene forma gallonada (en forma de gajos), lo que determina la  morfología dentada del perímetro de su borde.

Éste es plano y presenta una decoración en relieve de temática animal, vegetal y geométrica. La decoración se distribuye ordenadamente en dos mitades, en una predominan los motivos vegetales y geométricos, y en la otra los animales: un águila, una serpiente, un delfín, un pez, otro ave y un pavo real.

Los relieves muestran distinto tratamiento técnico según su temática: una ancha y profunda incisión dibuja el contorno y la mayoría de detalles internos de  los motivos figurados, mientras que para lo vegetal y geométrico se ha empleado la excisión, que a veces llega a convertirse en talla a bisel (resuelta mediante planos inclinados).

El conjunto de la decoración parece mostrar una intencionada relación con el mundo acuático, por lo que resulta lógico pensar que tuviera una conexión con la administración del bautismo, sacramento gracias al cual el cristiano renace a una nueva vida en Cristo. Abunda, además en este posible significado bautismal el simbolismo de los animales enumerados.

Así, las imágenes del pez y del delfín constituían en los primeros tiempos del cristianismo representaciones de Cristo. La serpiente y el pavo real eran símbolos de regeneración e inmortalidad, pues todos los años la primera muda su piel por otra nueva, mientras que el segundo renueva su plumaje. No en vano para San Pablo (Rom. 6, 3-5) el bautismo constituía una participación en la muerte y resurrección de Cristo.

La pila del Museo de Valladolid que presentamos fue hallada en 1957, en el paraje de “El Val”, en Tiedra (Valladolid), un pequeño valle en el que se detecta el paso de una calzada romana y restos de una villa romana, atenor de las numerosas teselas de mosaico, fragmentos de cerámica y tégulas que aparecen en la zona. Por ello fue inicialmente  considerada como una obra paleocristiana, de los siglos IV-V, aunque por su forma gallonada se le atribuyó posteriormente una cronología mozárabe, del siglo X. Sin embargo, su similitud técnica y estilística con otras piezas escultóricas de la época visigoda, como una gárgola de Mérida, aconsejan datar esta obra en un momento hispanovisigodo avanzado.

Caño decorado en sus laterales y parte inferior con animales acuáticos

En los primeros siglos del cristianismo el bautismo se administraba a los catecúmenos en la edad adulta, por inmersión dentro de una piscina de profundidad suficiente. El bautismo por infusión o aspersión quedaba reservado a los enfermos y a los niños en riesgo de morir.

Piscina bautismal cruciforme recubierta de mosaico

Pequeñas pilas como ésta pudieron servir para el bautismo de los niños. Así en una inscripción funeraria de Aquileya (CIL, V, 1722) figura, incisa, la representación del bautismo de una niña, que aparece desnuda sobre una pequeña pelvis o pila circular gallonada muy similar a la de Tiedra. A su derecha, con la cabeza envuelta en un gran nimbo, aparece Cristo, señalando la escena, mientras que a su izquierda se sitúa el oficiante que eleva su mano sobre su cabeza. Del cielo, representado por un un círculo estrellado dentro del cual aparece la paloma del Espíritu Santo, cae una copiosa cascada de agua sobre la muchacha..

A su alrededor se puede leer Innocenti sp(irit)o quem elegit Dom(inu)s. Pausat in pace, fidelis. X Kal(endas) Septembr(es)Esto es,  “Al alma inocente que el Señor ha escogido. Descansa en paz, creyente (murió) el día décimo antes de las calendas de septiembre (=23 de agosto)”.

Más adelante, a partir de finales del siglo VI, se iría introduciendo la costumbre del bautismo infantil, lo que hizo que algunas piscinas bautismales fueran parcialmente rellenadas.

Piscina cruciforme convertida en otra circular de menor profundidad

El bautismo de los niños por inmersión se seguiría practicando en Occidente, aunque dentro de una pila, hasta el siglo XIII. No obstante, la alta mortalidad infantil acabaría por dar lugar a la actual costumbre de bautizar a los bebes por infusión a los pocos día de nacer.

Imágenes: Pila de Tiedra ; Detalles de la ornamentación del borde ; Escena de bautismo en la portada del Sacramentario de Drogón (siglo IX) ; Gárgola hispanovisigoda de Merida ; Piscina bautismal de Kelibia (Túnez). Siglo VI ; Lauda de Aquileia con representacion de bautismo infantil ; Las dos fases de la piscina bautismal de Gerena

Bibliografía de la pila de Tiedra:

-Federico Wattenber Sanpere, La Región Vaccea. Celtiberismo y romanización en la cuenca media del Duero, “Biblioteca Praehistorica Hispana”, II, Madrid 1959, p. 106.

-Pedro de Palol Salellas, Arqueología cristiana de la España romana. Siglos IV-VI, Valladolid,  1967, pp. 178-179.

-Pedro de Palol y Federico Wattenberg, Carta Arqueológica de España. Valladolid. Valladolid 1974, p. 159.

-Alejandro Recio Veganzones, “Baetica paleocristiana y visigoda: Estepa y Osuna (Sevilla)”, Rivista di Archeologia Cristiana, LIV/1-2, 1978, p. 42, nota 41.

-Mª Cruz Villalón, Mérida visigoda: La escultura arquitectónica y litúrgica, Badajoz: Excma. Diputación Provincial, 1985, p.  236, mapa VII, 8.

-Luis Caballero Zoreda, “Arte prerrománico visigodo”, en Historia del arte de Castilla y León, 1: Prehistoria, Edad Antihua y Arte Prerrománico, Valladolid: Ámbito ed., 1994, p. 162.

-Fernando Pérez Rodríguez-Aragón, “Pila bautismal [de Tiedra]”, en E. Wattenberg (coord.), Museo de Valladolid: Colecciones, Valladolid: Junta de Castilla y León, 1997, p. 157.

Sobre la inscripción de Aquileya con escena de bautismo:

-Clement F. Rogers, “Baptism and Christian Archaeology”, Studia Biblica et Ecclesiastica”, 5, Oxford: University Press, 1903, p. 266. Este trabajo ha sido objeto de reedición facsímil en 2006.

-Robin M. Jensen, “Epithap with a Scene of Baptism”, en Jeffrey Spier (ed.), Picturing the Bible: The earliest Christian art, Catálogo de la exposición en el Kimbell Art Museum, New Haven: Yale University Press, 2007, nº 38, p. 206. (Recoge lo principal de la bibliografía anterior).

Sobre baptisterios y piscinas bautismales en la Hispania paleocristiana y visigoda:

-Fernando Fernández Gómez, Juan Alonso de la Sierra y Mª Gracia Lasso de la Vega, “La basílica y necrópolis paleocristianas de Gerena (Sevilla)”, Noticiario Arqueológico Hispánico, 29, 1987, pp. 110-112 y 188-190.

-Achim Arbeiter,  “Los edificios de culto cristiano: escenarios de liturgia” en P. Mateo y L. Caballero, Repertorio de arquitectura cristiana en Extremadura: Época tardoantigua y altomedieval, “Anejos de Archivo Español de Arqueología”, XXIX, 2003, pp. 196-199 y 209-210.

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