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En días de primavera como éstos, pero de hace unos veinticinco años, nacía la higuera en el interior del pozo situado en el patio central del Palacio de Fabio Nelli, y desde entonces viene adornando el Museo de Valladolid.

Hay que tener presente que esta planta, que suele atraer la curiosidad de la mayoría de los visitantes del museo, no siempre ocupó el centro del patio. Sin embargo, su no muy lejana aparición vino precedida por otros árboles en cercana disposición. Así, en las primeras décadas del siglo XX, cuando el palacio servía como casa de vecinos, un par de fotografías documentan la presencia de una línea de acacias en el lado Oeste del patio.

 

Al cabo del tiempo, una vez adquirido el palacio por el Estado y una vez que los vecinos dejaron sus casas, comenzaron las obras para acondicionar el edificio como museo, que fue inaugurado en 1968. Ello supuso la eliminación de toda la vegetación que había poblado el patio y se impuso el dominio de la piedra, por más que no tardó mucho en empezar a arraigar el musgo en la lechada del empedrado.

Pasó el tiempo y la primera referencia que tenemos de la higuera es una auténtica presentación en sociedad. Durante el verano de 1989 fue el centro del montaje “Color de calor” realizado por los artistas Aurelio Cachafeiro y Alberto Moral, que consistió en una carpa de papel fucsia dispuesta en el centro del patio para contener el pozo y este, entonces, joven árbol.

Desde entonces no dejó de suscitar la atracción de los vallisoletanos, creciendo y aumentando su sombra protectora. La única mácula que emborronó el expediente de este miembro de la plantilla del museo fue que sus higos no eran comestibles. Aunque con el tiempo, su vigoroso crecimiento, hizo estallar el brocal de sillería del pozo.

Esa fue la razón de que su existencia se viera truncada el día 30 de agosto de 2004. Ese día la higuera fue talada y sus raíces fumigadas para evitar un posterior renacer.

Pero desde entonces, y pese a las continuas podas, cada primavera vuelve a asomar sus ramas, por más que sea tímidamente, y nos sorprende a todos con sus fuerzas renovadas.

Por Luscinda Rodríguez

Imágenes: Patio del palacio de Fabio Nelli a inicios del siglo XX ; La higuera del Museo en su apogeo ; La copa de la higuera sobresaliendo entre los tejados del Museo ; La higuera renacida cual Ave Fenix

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