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Cuando uno acude al Museo de Valladolid lo hace generalmente armado de intenciones culturales, en busca de elementos de historia pasada que aporten algo de luz a sus conocimientos. Los matices que contempla esta búsqueda resultan casi inagotables gracias a los abundantes objetos que se muestran y almacenan en el edificio de Fabio Nelli.

Lo que poca gente suele observar en sus visitas es lo relativo a aspectos naturales, por más que éstos no falten y resulten sumamente curiosos. A mediados de primavera, cuando enseñorea ya el buen tiempo, las aves hacen su acto de presencia dominando los espacios abiertos de la ciudad.

El patio del museo no es ajeno a tal situación y por entre sus columnas no dejan de volar diversos pájaros. E incluso algunos llegan a anidar en los huecos de sus artesonados.

Uno de los más vistosos es el vencejo, que acostumbra a dar vueltas por el patio sin descanso para posarse. Baja con sus giros en torno al pozo para volver a subir poco a poco hasta perderse en lo más alto del cielo.

El gorrión es el auténtico dueño del palacio. Acostumbrado a la vida urbana, su presencia refleja la seguridad de encontrarse en casa. Se le puede ver dando saltos por el empedrado, sobre la balaustrada o subido a los capiteles para otearlo todo sin molestias. Hasta sus crías se sienten seguras recorriendo el palacio.

Parecida presencia tiene otro pequeño pajarillo, el petirrojo. Algo más desconfiado que el gorrión, no deja de vigilar constantemente su nido.

Hace algunos años también un mirlo llegó a anidar en una de las armaduras del museo, con el consiguiente alboroto de todo el personal dado que su presencia era mucho más aparatosa que la de otras aves pequeñas.

Y no se puede dejar de mencionar a las palomas que, sin atreverse a entrar en el museo, son las reinas de sus tejados. Afortunadamente las cigüeñas no han tenido hasta ahora tentaciones de asentarse en las torres del museo, e incluso en los últimos tiempos se dejan ver poco sobre las cercanas iglesias de San Miguel o San Benito.

Si se animan a venir a ver pájaros, háganlo por la mañana, antes del mediodía.

por Luscinda Rodríguez.

Para saber más:

-Juan José Bautista, Cuaderno de campo de Castilla y León y Extremadura, Salamanca: Caja Salamanca y Soria, 1996.

-Juan Carlos Guerra, Guía de la naturaleza de Valladolid, Valladolid: El Mundo de Valladolid / Diputación / Caja España, 1997.

-José Antonio García Alfonso (coord.), Guía de aves de la ciudad de Valladolid,  Valladolid: Servicio Municipal de Educación, 2000.

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