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Acostumbrados al estudio y la admiración casi exclusivamente de las vasijas utilizadas en el servicio de mesa, los recipientes menos vistosos y destinados a otros usos acostumbran a quedar eclipsados. Es el caso de este grupo de grandes orzas o tinajas procedentes del poblado céltico de la Primera Edad del Hierro situado en El Soto de Medinilla (Valladolid).

 – Grandes orzas modeladas a mano del poblado de El Soto de Medinilla  (Valladolid).  850-500 a.C.

El poblado de El Soto de Medinilla ha merecido una amplia atención entre los investigadores y se ha convertido en una referencia imprescindible desde las excavaciones realizadas por Pedro de Palol y Federico Wattenberg hace ya medio siglo. Su larga secuencia de ocupación abarca toda la Edad del Hierro, si bien estas vasijas se encuadrarían en las primeras etapas de su desarrollo, antes de que los alfareros vacceos comenzaran a utilizar el torno o rueda de alfarero.

– Planta de las antiguas excavaciones de el poblado céltico de El Soto de Medinilla

Tales orzas hubieron de servir probablemente para almacenar distintos alimentos dentro del espacio doméstico, ya fuera grano u otros producto. Pese a esta clasificación genérica, sus diferentes formas y tamaños nos indican distintos usos. Así, el recipiente mayor de todos bien pudo utilizarse para guardar el grano que se iba moliendo y convirtiendo en harina, según las necesidades de alimentación de la familia que lo poseyó. E incluso el recipiente de forma cilíndrica y llamativo acabado espatulado, pudo haber servido para preparar alimentos, antes que para su almacenaje. De hecho, su forma y la relativa impermeabilidad que le proporcionaría el tratamiento aplicado a su superficie, nos invitan a relacionarlo con las calabazas y otros recipientes que en muchas culturas tradicionales servían para batir la leche con la que se elabora el queso y la mantequilla.

– Planta de las viviendas excavadas en el poblado céltico de El Soto de Medinilla

Estos recipiente se encontraron en el interior de las viviendas del poblado, de planta circular y apenas tres o cuatro metros de diámetro (uno 10 metros cuadrados de superficie). Construidas con grandes adobes, junto a las paredes de disponía un banco corrido que serviría tanto para sentarse como para dormir; y en el centro, o arrimada a las paredes, estaba la solera del fuego u hogar donde se cocinaba. Dentro de este mismo espacio se dispondrían los telares donde tejían sus vestidos, y aquí guardaban también sus posesiones, tanto las vasijas como las herramientas. No faltaba el ornato de las paredes, revestidas con pinturas coloristas de motivos geométricos. En el exterior, entre las casas, había pequeños almacenes cuadrados, tipo hórreo, y hornos para preparar ciertos alimentos.

por Tadeo Jones

Para saber más:

Dentro del término municipal de Valladolid, en la finca antaño denominada Soto de Medinilla, existe un amplio complejo arqueológico de la Edad del Hierroo, quizá uno de los establecimientos mejor conocidos de toda la provincia de Valladolid. El conjunto arqueológico consta de dos épocas claras. Por una parte, un auténtico montículo artificial, formado por la superposición de los poblados sobre una vieja terraza fluvial del río Pisuerga, alrededor de la cual el Pisuerga ha ensanchado su cauc, formando un grandioso meandro nuevo. En estos poblados vivía una comunidad de agricultores cerealistas y pastores de vacas, durante la Primera Edad del Hierro. A su alrededor y ocupando un área mucho más amplia que llega hasta la carretera que conduce a Santovenía y Cabezón, se extiende un núcleo de poblamiento de cultura celtibérica, atribuible a los vacceos, desarrollado durante  la Segunda Edad del Hierro. Mientras que la finca del poblado céltico fue adquirida por la Diputación Provincial y sigue manteniendo su uso agrícola tradicional, el poblado celtibérico ha sido en buena medida invadido por las instalaciones industriales, como la antigua fábrica de la azucarera ACOR.

– Pedro de Palol, “Las excavaciones del poblado céltico de ‘El Soto de Medinilla”, BSAA: Boletín del Seminario de Estudios de Arte y Arqueología de la Universidad de Valladolid,  XXIV, 1958, pp. 182-185.

– Pedro de Palol y Federico Wattenberg, Carta Arqueológica de España: Valladolid, Valladolid: Diputación Provincial, 1974, pp. 181-195.

– Carlos Sanz y otros, “Panorama arqueológico de la Edad del Hierro en el Duero medio”, en G. Delibes y otros (coord.), Arqueología y Medio ambiente: El primer milenio a.C. en el Duero Medio, Valladolid: Junta de Castilla y León, 1995, pp. 49-148.

– German Delibes, Fernando Romero y Mª Luisa Ramírez Ramírez, “El poblado ‘céltico’ de El Soto de Medinilla (Valladolid). Sondeo estratigráfico de 1989-90”, en G. Delibes y otros (coord.), Arqueología y Medio ambiente: El primer milenio a.C. en el Duero Medio, Valladolid: Junta de Castilla y León, 1995, pp. 149-178.

– Mª Luisa Ramírez Ramírez, “La casa circular durante la primera Edad del Hierro en el Valle del Duero”, Numantia: Arqueología en Castilla y Leób, 7, 1995-96, pp. 67-94.

– Fernando Romero Carnicero y Mª Luisa Ramírez Ramírez, La cultura del Soto de Medinilla, en María Teresa Chapa y Mª Angeles Querol (eds.), Homenaje al profesor Manuel Fernández-Miranda, “Complutum, nº Extra 6/11, 1996, pp.  313-326 [pdf en línea].

– Fernando Romero Carnicero y María Luisa Ramírez Ramírez, Sobre el ‘celtismo’ de la Cultura del Soto, BSAA: Boletín del Seminario de Estudios de Arte y Arqueología de la Universidad de Valladolid,  LXVII, 2001, pp. 49-80.

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