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“En el fondo sé muy bien que conmigo me llevo las últimas soledades del monte y, casi casi, los últimos latidos de una época. Muy pocos de los que vivan detrás de mí podrán sentirse, como yo, hijos directos de la tierra. Los dioses y los mitos se han ido, día a día urbanizando”.

M.A. GARCIA GUINEA

“El Santoral del chozo”

Con esta entrada, los Hijos de Diógenes queremos rendir homenaje a uno de los nuestros, hace poco fallecido. Se trata de un viejo amigo, Miguel Angel García Guinea. Para ello hemos encargado a otro buen amigo, José Luis Hernando Garrido, que le conocía bién, la redacción de unas breves líneas que glosaran su figura y humanidad. Hélas aquí:

Miguel Ángel GARCÍA GUINEA

(Alceda,  6/VII/1922-Santander, 5/XI/2012)

  In memoriam

 

– Miguel Angel García Guinea en el salón de su casa.

El pasado 5 de noviembre de 2012 fallecía en la ciudad de Santander don Miguel Ángel García Guinea, arqueólogo, prehistoriador, conservador de museo, profesor en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Valladolid, consejero provincial de Bellas Artes del Ministerio de Educación y Ciencia, director del Seminario de Prehistoria y Arqueología Sautuola, director del Museo de Prehistoria y Arqueología de Santander (1962-1987), académico de la Institución Tello Téllez de Meneses de Palencia, miembro correspondiente del Instituto Arqueológico Alemán, presidente de honor de la Fundación Santa María la Real-Centro de Estudios del Románico en Aguilar de Campoo, pero sobre todo, excelente persona, lo cual hace que renunciemos automáticamente a tanta alharaca de cargos académicos y mandangas profesionales.

– Miguel Angel en el Museo de Prehistoria y Arqueología de Santander.

Recibió sepultura en el pequeño camposanto del enclave palentino de Olleros de Paredes Rubias, en pleno Valderredible, un valle que se mete en la Montaña hasta sus mismas entrañas, muy cerca de su familiar Campoo y del yacimiento tardorromano de Camesa-Rebolledo, donde había excavado hace unos cuantos años. El pasado mes de abril de 2012 fue nombrado hijo predilecto de Cantabria; no es que no lo agradeciera, pero semejante oropel “social” le resultaba demasiado serio y un poco pesado. La verdad es que prefería infinitamente más disfrutar paisajes y paisanajes.

– Olleros de Paredes Rubias, en Valderredible (Cantabria).

 El “valluco” está ahora engalanado de otoño, con sus irresistibles ocres, sus doraduras metalescentes y sus vaharadas de aromática humedad; el solecillo entremetido entre los remansos del naciente río Ebro nos hace olvidar el insoportable trago de no contemplar su sonrisa y escuchar su palabra camino de Quintanilla de las Torres.

– Instituto Nacional de Bachillerato José Zorrilla. Valladolid.

Algunas veces, pocas, nos hablaba de su espartana formación (jurídica por disciplina familiar, humanística por vocación personal) y de su círculo de compañeros de estudios en el Instituto de Segunda Enseñanza José Zorrilla y en la Universidad de Valladolid: sobre todo don Federico Wattenberg Sampere y don Juan José Martín González. En el Seminario de Estudios de Arte y Arqueología de la Universidad de Valladolid fue alumno de don Cayetano de Mergelina y Luna y de don Ángel de Apráiz y Buesa, y en las excavaciones de Ampurias colaborador de don Martín Almagro Basch.

– Antigua Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Valladolid.

Miguel Ángel siempre me resultó un ser humano grande, un poco bueno y un poco rebelde, un perfecto homme-enfant terrible, y con él me desahogué cuando tropecé con algunas barreras infranqueables. Siempre encontré una palabra de ánimo, un criterio atinado para relativizar las pullas, un consuelo y un balsámico alivio. Con muy buen tino, nunca fue muy amigo de los aerogeneradores, ni de las muchedumbres, ni de las autovías, ni de los trenes de alta velocidad, ni de los ferrocarriles de velocidad alta, ni del turismo galopante, ni tampoco de las construcciones auspiciadas por la modernidad, ni de las monstruosidades que provocaba la especulación triunfante.

– Miguel Angel y “Peridis”, padres de la Enciclopedia del Románico.

Servidor se queda más con El santoral del chozo. Breviario emocional de un mundo irrecuperable (1992) que con El arte románico en Palencia (1961), aunque este último fuera escrito gracias a la generosidad de su hermano Luis y el prólogo estuviera redactado por un personaje tan insustituible para la historiografía del arte hispánico como el arqueólogo granadino don Manuel Gómez-Moreno. El arte románico en Palencia de don Miguel Ángel fue publicado por la Diputación Provincial de Palencia tras conseguir defender viento en popa su magistral tesis doctoral. Conseguí un ejemplar de la edición de 1975 que me dedicó el propio Miguel Ángel en 1988 y sirvió para meterme en honduras románicas, sutil galimatías del que nunca se sale indemne. Años después, cuando revisábamos los volúmenes correspondientes a Palencia para la edición de la Enciclopedia del Románico en Castilla y León, recorrimos toda la provincia, empezando por Lomilla de Aguilar. No recuerdo dónde nos pilló el final, quizás hacia las inmensas parameras del Cerrato o más allá de Pomar de Valdivia, ascendiendo al mirador de la Cueva de los Franceses, desde donde disfrutábamos del inabarcable Valderredible. Algunas veces, cuando visitábamos una iglesia, entre canecillo y canecillo, se entretenía contemplando sigilosamente las tumbas de sus recoletos camposantos, algo que en ocasiones comparto. El guasón de Miguel Ángel no decía ni mu, y cuando le preguntabas por tanto silencio, absorto, encajado en su socorrida sordera solía decir -“Mira Cata, he estado dando una vuelta y creo que soy más viejo que la mayoría de los que descansan aquí”-.

– Miguel Angel impartiendo su magisterio en el campo.

Supongo que desde las alturas de la Sierra del Híjar, muy por encima del chozo del Cuchillón, nos estará viendo, socarrón y ensimismado, pensativo y circunspecto, supongo que inmaculadamente aliviado entre rachas de cellisca y jirones de niebla, peñas y aguas arriba, supongo que escéptico y reticente, pero también animoso y fuerte, al albur de las primeras nieves. Supongo que empezando a atisbar de primera mano algunos de los misterios que nunca pudo arrancar a las pinturas rupestres cantábricas y a los capiteles románicos del norte de Castilla, supongo que enfurruñado por haber metido la pata en algunos casos, o con los pelos de punta al comprobar la estupidez vertida en algunas de nuestras conclusiones, o la mentecatez contenida de nuestros disparatados sofismas, definitivamente sabio en la certeza que sólo otorgan la bondad y la trascendencia más livianas: “Sit tibi terra levis” amigo Miguel Ángel.

 por José Luis Hernando Garrido

Miguel Angel junto con algunos de sus colaboradores en la redacción de le Enciclopedia del Románico. Moarves de Ojeda, 1993.

– Miguel Angel junto con algunos de sus colaboradores en la redacción de la Enciclopedia del Románico. Moarves de Ojeda, 1993.

Para saber más:

– Miguel Angel García Guinea fue codirector (junto con José María Pérez) de la Enciclopedia del Románico en Castilla y León, Aguilar de Campoo: Fundación Santa María la Real, Centro de Estudios del Románico, 2002; así como de la Enciclopedia del románico en Asturias (2006), Enciclopedia del prerrománico en Asturias (2007), Enciclopedia del románico en Cantabria (2007), Enciclopedia del románico en la Rioja (2008), Enciclopedia del románico en Madrid (2008), Enciclopedia del románico en Navarra (2008), Enciclopedia del Románico en Castilla-La Mancha (2009) y Enciclopedia del románico en Aragón (2010).

Acceso a la Enciclopedia del Románico (on line).

– Miguel Angel García Guinea realizó la Coordinación de muchas otras obras publicadas por el Centro de Estudios del Románico, de la Fundación Santa María la Real de Aguilar de Campoo (de la que era Presidente de honor).

– Entre sus muchos discípulos, cabe señalar a: Ramón Bohigas Roldán, Javier Peñil Mínguez, Carlos Lamalfa Díaz, Eduardo van den Eynde CerutiCarmen Martín Gutiérrez, Miguel Ángel Puente y  José Raúl Vega de la Torre (+).

Obras de Miguel Angel García Guinea reseñadas en Dialnet.

Obras de Miguel Angel García Guinea en el Catálogo del Portal de Bibliotecas de la Junta de Castilla y León.

– Esteban Sáinz Vidal, “Miguel Angel García Guinea”, La Revista de Caja Cantabria,  abril-junio, 2009, pp. 26-27.

– Galería de fotos: Trayectoria de Miguel Angel García Guinea. Publicada por el Diario Montañés el 12.07.2012 con motivo de la recepción del título de Hijo Predilecto de Cantabria (Queremos mostrar nuestro agradecimiento al Diario Montañés por habernos dado permiso para ilustrar este post con sus fotos).

La publicación de su Tesis Doctoral:

– M.A. García Guinea, El Arte románico en Palencia. Diputación de Palencia, 1961. Fue objeto de sucesivas reediciones en 1975, 1983, 1990 y 1997. ISBN 84-8173-062-9

Algunas otras obras:

– M.A. García Guinea, El santoral del chozo: breviario emocional de un mundo irrecuperable, Santander 1992. ISBN 84-606-1094-2.

– M.A. García Guinea, El Románico, segundo arte de unidad europea”, Publicaciones e la Institución Tello Téllez de Meneses, 73, 2002, pp. 41-74 (texto del discurso pronunciado con motivo de su recepción pública como Académico Numerario de la Institución Tello Téllez de Meneses).

– M.A. García Guinea y Federico Wattenberg, “La iglesia románico-gótica de Santa María la Antigua de Valladolid”,  BSAA: Boletín del Seminario de Estudios de Arte y Arqueología de la Universidad de Valladolid, XIII, 1946-47, pp. 147-172

– M.A. García Guinea, “Una nueva estela de Espinilla (Santander)”, BSAA: Boletín del Seminario de Estudios de Arte y Arqueología de la Universidad de Valladolid, XX, 1953-54, pp. 225-227.

– M.A. García Guinea, J. González Echegaray y B. Madariaga, El Castellar. Villajimena (Palencia), “Excavaciones Arqueológicas en España”, 22, Madrid 1963.

– M.A. García Guinea, J. González Echegaray y J.A. San Miguel Ruiz, Excavaciones en Monte Cildá. Olleros de Pisuerga (Palencia): Campañas de 1963-65, “Excavaciones Arqueológicas en España”, 61, Madrid 1966.

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